Nicanor Aráoz

Liberada

2 / 3  

Mapa de las Artes

Junio 2014

Clara Rios


Nicanor Aráoz




La curiosidad mató al gato. Este popular dicho, además de ser críptico, no es 
siempre acertado. Puede llevar por caminos de exploración y cambios. Nicanor 
Aráoz es un buen caso. Si la curiosidad no lo hubiese llevado a las carreras de 
Psicología y luego la de Plásticas en La Plata, no hubiese decidido dejar los 
estudios. No eran suficientes, no eran contemporáneos, y su merodeo por el 
arte no era un capricho, sino una sed por el presente.

El viaje comienza con la taxidermia y atraviesa temáticas como la represión 
sexual así como también indagaciones sobre el juego infantil y el absurdo. Esta 
metodología no solo daba la oportunidad a todos los animales intimidados 
en la televisión de una dulce venganza, también les permitía inmortalizarse y 
eternizar el juego. Pero su experiencia en la Beca Kuitca cambió todo. A partir 
de ese momento ya no más bocetos, ya no más ser esclavo de la planificación. 
Bienvenida la improvisación, la ruptura. Y en el trance de dinámica y azar surge 
un elemento clave en la obra de Aráoz: el neón. Esta técnica vintage y artesanal 
lo acompaña hace un tiempo.

La rareza y la indagación atraviesan su trabajo desde siempre. La exploración 
le dio la pauta: al mínimo recurso, máximo impacto. El amo de las fiestas en el 
arte no necesita más que neones y música para convertir a sus espectadores 
en performers adictos a la danza (Mamba, marzo 2014). 

Librada en Alberto Sendrós
Homenaje a su madre y a todos los poéticos sentidos que se desprenden de su 
nombre, esta exhibición producirá un huracán de desastre en la galería.
Una ambientación-cueva con cadenas gigantes y monjes pseudoninjas amol-darán al espectador a piacere del artista. Sobrevivir en medio del exceso op 
(pero del bueno) o irse. Patología óptica y neones como objetos escultóricos se 
combinan con tres personajes eremitas. Se crea un ambiente, en un principio, 
asfixiante. Pero a medida que se avanza en el espacio, se develan a los sentidos 
objetos, videos y otros elementos que nos desembarazan de esa primera 
angustia. Con influencias que van desde la alta costura hasta los cumpleaños 
con amigos, pasando por experiencias de vida, Nicanor Aráoz nos envuelve en 
un universo psicodélico que nos acorrala, nos seduce y del que no queremos 
encontrar la salida.